El PSOE tiene tres puntos débiles

partido socialistaCreo que el PSOE tiene tres puntos débiles que pueden influir negativamente en sus posibles votantes. El primero de ellos es el tono agresivo de las intervenciones del líder gritando «cabreado» en sus apariciones en la campaña electoral. Esos gritos provocan rechazo porque son una llamada de alarma directa al subconsciente.

El segundo punto débil es la insistencia en derogar leyes que se aprobaron con gobiernos del PP. Cualquier persona que piense un poco comprenderá que las leyes pueden mejorarse pero no hasta el punto de eliminarlas por completo, máxime si fueron aprobadas por la representación de la mayoría de los ciudadanos. Derogar leyes es como concepto un «tejer y destejer» que intranquiliza a cualquiera que piense en ello, sobre todo teniendo en cuenta que el PSOE ha gobernado 21 de los últimos 33 años.

El tercer punto débil es la continua, agresiva e innecesaria descalificación de los miembros del PP y de sus decisiones, lo que resalta su líder mucho mas extensamente que la descripción de su plan de gobierno. Es un punto débil por dos motivos. Primero porque habiendo gobernado el PSOE en 21 de los últimos 33 años, se le debe suponer con la experiencia suficiente para que su plan de gobierno convenza a los posibles votantes sin necesidad de basarlos en la descalificación e incluso los insultos a sus adversarios políticos.

El segundo motivo por el que la descalificación y los insultos constituyen una debilidad para el PSOE, es que hacen extremadamente difícil que a partir del 20 de diciembre próximo pueda haber una alianza entre el PP y el PSOE al estilo del gobierno de coalición en Alemania. Una alianza entre los dos partidos que tienen experiencia de gobierno, y tienen ya «situados» a los de sus entornos, sería muy eficiente para consolidar el desarrollo español en los próximos años. Sería también una solución contundente para resolver la incertidumbre política actual y evitar un gobierno precario que esté continuamente amenazado y pueda ser efímero como ha sucedido en Portugal.

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