La primera impresión

DSC00616La primera impresión es a veces determinante. Nos puede caer simpática una persona sólo por su aspecto, sin haberla visto de cerca ni haber hablado con ella, pero también puede transmitirnos sin motivo malas vibraciones.

Las primeras impresiones surgen de emociones y sentimientos más que de la razón. Son valoraciones espontáneas que aunque no tienen fundamento predisponen a favor o en contra.

Después, podemos tener motivos concretos para confiar o desconfiar, pero las primeras impresiones, sean o no acertadas, duran bastante tiempo y cuesta cambiarlas.

Además, la percepción puramente emocional que podamos tener de una persona o de una situación determinada, no la guardamos sólo para nosotros sino que a veces la transmitimos, casi siempre sin necesidad, incluso añadiendo opiniones.

Pasado cierto tiempo podemos ya tener motivos más concretos para confiar o desconfiar de una persona.

Lo mismo sucede con la primera impresión que tienen de ti las personas con las que te relacionas.

Mírate al espejo de vez en cuando y medita sobre lo que tu imagen especular piensa de ti.

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