No cabe duda de que hay que ajustar los gastos. Vaya por delante que me parece fuera de lugar que cualquier ciudadano, grupo social, sindicato, partido político, institución de cualquier clase, …etc. opine de economía casi siempre de forma negativa con vehemencia y mucho menos que se consideren con credenciales suficientes como para imponer sus ideas. Además es aburrido, pues en todas las tertulias, radios, televisiones, bares, sedes sociales,…etc., están continuamente sobre el tema. Y no digamos las manifestaciones que hay que aguantar casi a diario.
Por un lado, no se puede perder de vista que hay un Gobierno elegido democráticamente, que tiene además la mayoría absoluta, quien se supone tiene que ocuparse de estas cosas y que está en la mejor posición y tiene la mejor información para saber lo que hay que hacer. Pero por otro lado, la ciudadanía se siente atrapada por cuatro años de legislatura sin poder hacer otra cosa que esperar a la siguiente convocatoria electoral. Se echa en falta que como resultado de las elecciones cada ciudadano tenga un representante político a quien poder dirigirse cuando lo considere oportuno. Si así fuera, todo este debate inútil actual se canalizaría a través de los representantes, quienes tendrían que apoyar en el Parlamento lo que opinan los representados en lugar de obedecer a su partido. Nos hemos referido a esto en numerosas ocasiones.
Dicho esto, y aun sabiendo que solo cabe confiar en que quienes tienen el poder acierten en las decisiones presupuestarias, no está de más señalar que cuando en una empresa hay que hacer ajustes para salir de los números rojos, es práctica general no confiar nunca en que la solución venga de planificar un aumento de ingresos. En un plan empresarial para salir de una crisis lo que hay que ajustar son los gastos, que es el único enfoque que aceptan los inversores. Si además crecen los ingresos, mejor que mejor, pero sin confiar en que ocurra. Supongo que esta doctrina será también aplicable al Estado, pero no se ve con claridad que se esté aplicando.

La conciencia es un misterio. La Ciencia considera que es producto de la información y de las conexiones neuronales del cerebro y que por lo tanto se extingue cuando el cerebro deja de existir. Pero algunos científicos opinan que la conciencia sobrevive al cerebro. El cardiólogo holandés
No podemos descartar que los ovnis, apariciones, saltos en el tiempo y otras manifestaciones extraordinarias que la ciencia descarta, sean parte de una realidad desconocida por el momento indetectable.
es la piedra angular de la democracia y debe de servir para determinar quién es el representante político de cada ciudadano. El sistema electoral que han adoptado los países democráticos más desarrollados se basa en la circunscripción uninominal, es decir en la división del territorio en tantas circunscripciones electorales como representantes a elegir. Es la fórmula que se aplica en Francia, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Japón y Alemania.
Lo que no pueda resolver uno mismo nadie lo va a solucionar salvo casos muy concretos. Aparte de la tutela de los padres y de los lazos familiares más próximos estamos bastante solos en la sociedad y nadie va a echarnos una mano gratuitamente. En realidad todas las ayudas generan dependencias e incluso frustraciones, por lo que pedir ayuda es un último recurso.
Vivimos como vasallos de la nueva aristocracia de los políticos. Los líderes políticos tienen en teoría la vocación de servir a los demás, pero luchan por tener poder y por aumentarlo lo más posible y en realidad muchos de ellos sirven ante todo sus propios intereses.