La regeneración política tiene que empezar en la raíz de los problemas:
Separación de poderes. El Partido dominante en el Parlamento ejerce también el poder ejecutivo. La Constitución declara la independencia de los jueces y magistrados pero no define a un poder judicial independiente. Las cámaras y el Gobierno nombran los miembros del Tribunal Constitucional y a buena parte de los miembros del Consejo General del Poder Judicial. Esta concentración de poder conduce a abusos, despilfarro, privilegios, corrupción….etc.
Representación política cierta, genuina y verdadera. El ciudadano no tiene un diputado que le represente. Un diputado solo representa a quien le puso en la lista. La consecuencia es que los ciudadanos no pueden participar y que los diputados votan lo que dicta el partido.
Autonomías. Gasto público excesivo, déficit alto, deuda creciente, aumento desproporcionado de funcionarios, proliferación de empresas públicas, duplicación de funciones, insolidaridad, privilegios, desigualdad….etc.
Soluciones:
Circunscripción electoral unipersonal (como en Francia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos). El diputado o concejal elegido representa a todos los electores de su circunscripción.
Elección directa del Presidente del Gobierno.
Una sola cámara. El Senado es innecesario.
Estado único sin autonomías y con menos ayuntamientos aunque reforzados (como instituciones más próximas al ciudadano). Alguna forma de autonomía solo en Cataluña y País Vasco.

No es fácil de entender porque los dirigentes políticos acostumbran a administrar el dinero de los ciudadanos gastando más de lo que ingresan, es decir gastando lo que no se tiene. Esta práctica lleva a un endeudamiento creciente que encarece cada vez más la financiación y puede llegar a hacerla insostenible.
Hay líderes que son profesionales especializados en alguna materia concreta, que en su carrera profesional van perfeccionando su maestría y acumulando prestigio y poder. En ellos la trayectoria profesional tiene mayor peso específico que la experiencia de poder. Pero hay otros que no se especializan en nada concreto sino en tener poder y en utilizarlo. Son políticos trepadores que eligen el camino del poder como vía de acceso al dinero.
La transparencia del gasto público ayuda a que los dirigentes del poder ejecutivo den prioridad a la honesta, austera y eficiente administración del bien común. En un país como el nuestro, en el que las libertades individuales y la justicia social son objetivos que se supone asumen los ciudadanos y todos los partidos políticos, el primer mandamiento que deben cumplir los dirigentes del poder ejecutivo es administrar el bien común de forma intachable.
El progreso y el desarrollo de los pueblos no es consecuencia de la antigüedad, ni de los recursos disponibles, ni de la capacidad intelectual de sus ciudadanos. Es más bien producto de la conciencia popular, una conciencia colectiva de fraternidad y de progreso basada en la ética y la responsabilidad.