Dar opiniones innecesarias sobre personas es algo que compromete, porque da demasiadas referencias de quien eres, de cómo piensas y de que se puede esperar de ti.
Las ideas que nos formamos de las personas, y la información que transmitimos de ellas con palabras, gestos y actitudes, son pistas gratuitas que damos sobre nosotros mismos.
Son pistas que califican o descalifican por mucho tiempo y pueden ser un lastre cuando hay que proyectar buena imagen. Pueden hacer perder oportunidades que están al alcance.
Dar opiniones es una tendencia natural en las relaciones humanas, pero no conviene comprometerlas sin necesidad.
Es paradigmática la contestación que dio Churchill cuando le preguntaron qué opinaba de los franceses: «No puedo opinar porque no los conozco a todos».

La primera impresión es a veces determinante. Nos puede caer simpática una persona sólo por su aspecto, sin haberla visto de cerca ni haber hablado con ella, pero también puede transmitirnos sin motivo malas vibraciones.
La división del territorio español en 17 autonomías llega al absurdo de que te encuentres un cartel de «final de carretera» cuando te aproximas desde una Autonomía a otra.
Los nuevos parquímetros instalados en Madrid eran innecesarios y nos están complicando y encareciendo el aparcamiento. Los parquímetros anteriores funcionaban razonablemente bien y todos nos habíamos acostumbrado a utilizarlos, para lo que bastaba echar las monedas según el tiempo de aparcamiento deseado de acuerdo con la tabla informativa de tiempos de aparcamiento y precios. Se puede decir que cumplían su función a satisfacción de los usuarios y que la recaudación llegaba correctamente al Ayuntamiento.
La discriminación por edad
Las dudas sobre el 11-M siguen sin disiparse aunque haya una versión oficial y una “verdad” judicial sobre el acontecimiento. De esta última, por cierto, el juez declara estos días que no se llegó a identificar quién inspiró el atentado.
No entiendo muy bien porque el indulto es un recurso habitual para quienes han sido juzgados y condenados con sentencia firme. El diccionario de la Real Academia Española define el indulto como: «Gracia que excepcionalmente concede el jefe del Estado, por la cual perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna», por lo que entiendo se trata de algo excepcional. Sin embargo, a tenor de las noticias que vemos en los medios de comunicación, el indulto lejos de ser excepcional parece ser que es el pan nuestro de cada día.
Los debates políticos se centran en pelearse unos contra otros sin analizar con seriedad y transparencia el problema del elevado gasto público. Los políticos no quieren enfocar el problema del elevado gasto público en el largo plazo porque anteponen la demagogia electoral y porque solo representan a quien les puso en la lista y no pueden ni quieren votar en conciencia. El partido en el gobierno ha planteado medidas para atajar el déficit a base de deteriorar la economía de la gran masa de ciudadanos asalariados con un aumento considerable de la presión fiscal y deterioro de las condiciones salariales. Quizás había que hacerlo, pero esto no arregla el problema de fondo del insostenible elevado gasto público.
No entiendo que los premios más destacados en el mundo del cine español se denominen Premios Goya ya que el cine nada tiene que ver con el genial pintor. Se podían llamar Premios Isbert lo que sería más acorde con la materia y además rimaría con el ministro Wert cuyo nombre utilizan los cineastas tanto como el de Goya aunque con diferente motivación.