65 Diputados en Madrid con 65 Circunscripciones electorales

Diputados en MadridLa Presidenta de la Comunidad de Madrid comunicó ayer que se proponía reducir de 129 a 65 el número de diputados de la Asamblea de Madrid. Es sin duda una decisión acertada pero tendría que estar acompañada de otra forma de elegir a los diputados, concretamente en 65 circunscripciones. De esta forma cada ciudadano de la Comunidad de Madrid sabría que diputado le representa y podría dirigirse a él cuantas veces considere oportuno.

La Presidenta ya comentó sobre este tema el 14 de junio del pasado año cuando refiriendo a la regeneración democrática dijo que hay que acercar los ciudadanos a sus “representantes” políticos. Después, el 29 de noviembre concretó la idea de dividir Madrid en 43 circunscripciones electorales para elegir 43 diputados de la Asamblea, aunque los restantes hasta 129 serían elegidos en una circunscripción única como actualmente. Quizás con 43 diputados sería suficiente, pero 65 también es razonable. Lo que no es aceptable es elegir en circunscripción única.

Regenerar el sistema electoral en Madrid sería un buen paso para hacer lo mismo en las elecciones generales dividiendo el país en 350 circunscripciones electorales. Es el sistema que funciona en EEUU, Francia, Reino Unido, Alemania (en este caso para la mitad de la Cámara) y en otros países, sistema que los redactores de la Constitución y de la Ley Electoral deberían haber adoptado en lugar de «inventar» la fórmula actual que margina totalmente a los ciudadanos y sitúa la soberanía popular en los partidos políticos, por supuesto en los dos mayoritarios.

Los integristas controlan férreamente a los miembros de su secta

El integrista vende su verdad como un orden social ya diseñado que hay que imponer, y niega a las personas la posibilidad de modificarlo. El que lo sigue encontrará su paraíso, mientras que el que se queda fuera es un hereje merecedor de castigo y siempre vivirá el drama de la persecución. El integrista aparenta seguir los modos de vida que predica que están rodeados de ritos que absorben los sentidos de sus seguidores.

La entrada en la secta está abierta en principio a todos los que tienen inquietudes, pero una vez dentro está prohibida la disidencia, y hay un aparato de represión que hace muy difícil abandonarla. El integrista cuida de que haya siempre un clima de tensión dramático para el que discrepa, para que entiendan los adeptos que no pueden tener ideas propias porque son meras moléculas del tejido de la secta.

El peligro de las sectas integristas

sectaLas sectas presentan su cara más amable a quienes quieren incorporar como miembros. Si alguien nos ofrece una visión trascendente de la sociedad humana, y pretende influir en nuestra forma de pensar para comprometernos con valores y principios, hasta el punto de que su cumplimiento sea lo más importante en nuestra vida, tenemos que comprobar como primera medida que esto se produce en un ambiente de debate en el que tenemos nuestra libertad asegurada, porque es muy posible que estemos en peligro de entrar en una secta.

Aunque estemos convencidos de ser dueños de nuestros actos, no por ello podemos confiarnos, porque las apariencias son siempre positivas para quien se encuentra avanzando en el camino de entrada en una secta. Y este camino no tiene fácil retorno.

La secta es un colectivo de esclavos barato y dócil que está al servicio de los intereses de sus dirigentes. Su discurso no aporta valores humanos que ayuden a un progreso real espiritual, sino visiones finalistas que tienen la falsa apariencia de que merece la pena seguirlas para “arreglar el mundo”, acompañadas del mensaje de que el paso por la vida es puro sacrificio.

La tensión emocional excesiva acelera el deterioro orgánico

tension emocionalLa excesiva tensión emocional acelera el deterioro orgánico y puede ser causa de enfermedades difíciles de prever, porque hace daño poco a poco. Los problemas mentales somatizan en problemas orgánicos como si el cuerpo fuera el pararrayos en el que descargan.

Es de lo más normal que las personas llevemos una vida sedentaria con escasa tensión física pero con exceso de tensión emocional. Todos sabemos que para mantener el organismo en condiciones hay que hacer ejercicio y que el exceso de tensión física no es un problema porque el cansancio obliga a descansar y relajar los músculos. Sin embargo, también es normal que vivamos con un exceso de estrés, pero en este caso la tensión emocional excesiva es difícil de controlar porque no avisa.

Al contrario que el ejercicio físico, que tendemos a no hacerlo en la medida necesaria, la tendencia del ejercicio mental es de acumular tensión en la conciencia y vivir con estrés. El agobio de las cosas de las que hay que ocuparse y las relaciones sociales y sentimentales cargan la tensión emocional y hay que saber descargarla al ambiente antes de que la absorba el cuerpo y produzca daños irreparables.

El pensamiento estimula la imaginación creadora

pensamientoEl pensamiento es una convulsión constante en la que se forman y conectan las ideas, un latido continuo que da vida a nuestra visión de la realidad para decidir y reflexionar sobre los actos y experiencias. No es útil pensar en lo que ya ha sucedido, porque el cerebro ya lo hace de forma automática sin tener que dedicar atención consciente. Mas bien hay que pensar en los proyectos de futuro, en los que las de ilusiones y el deseo pueden hacer fermentar en la conciencia la imaginación creadora.

El pensamiento se acelera cuando estamos en tensión y se remansa en la quietud y el silencio. Podemos abarcar zonas amplias de conocimiento, como el agua que baña una llanura, o podemos centrarnos en cosas concretas. Las cuestiones de amplio alcance elevan y relajan el pensamiento mientras que las cosas concretas generan tensión.

Dar demasiadas vueltas a las cosas hace perder tiempo y frena el ritmo del pensamiento por detrás de los acontecimientos, mientras que hacer las cosas sin pensar obliga a poner atención en lo inmediato y produce estrés. Para ajustar el ritmo más conveniente de pensamiento hay que adoptar en cada circunstancia la actitud mental más adecuada.

El juego limpio es una ley universal

juego linpioEl juego limpio es la ley de la gravedad de la conducta, pero igual que la luz curva su trayectoria con la masa, el juego limpio lo distorsionan las personas.

En un mundo ideal en el que todos fueran con la verdad por delante, sólo se acabarían imponiendo cosas razonables. Quien no juega limpio no inspira confianza ni a sus más directos compañeros o amigos. Quien actúa con nobleza suele quedar satisfecho de lo que hace y la gente lo agradece aunque tenga otros puntos de vista y no apruebe sus actuaciones. Otra cosa es que consiga resultados prácticos.

Suele ser compatible defender intereses y hacerlo con ética, aunque hay ocasiones y ambientes en los que sólo se consiguen resultados con malicia. Hasta en la guerra hay normas internacionales que previenen contra el uso de armas inaceptables.

La ética inspira confianza y facilita las relaciones con las personas aunque piensen de otra forma o tengan intereses diferentes. La conducta humana incluye reacciones emocionales que a menudo se separan de la ética, pero siempre hay margen para analizar los hechos en frío y reflexionar para consumo interno.

La primera impresión es determinante

primera impresiónLa primera impresión es determinante. Nos puede caer simpática una persona sólo por su aspecto, sin haberla visto de cerca ni haber hablado con ella, pero también puede transmitirnos malas vibraciones.

Las primeras impresiones surgen del sentimiento más que de la razón. Son valoraciones espontáneas sin fundamento, pero predisponen a favor o en contra y después cuesta mucho cambiarlas.

No es fácil saber si la primera impresión es un acierto del instinto y hay que tenerla en cuenta o si hay que ponerla en cuarentena. Solo después de algún tiempo podemos tener motivos más concretos para saberlo.

Grecia y su sistema electoral

grecia eleccionesGrecia tiene un sistema electoral en el que se eligen 238 escaños en 56 circunscripciones (48 de ellas plurinominales) con distribución proporcional, con distribución de restos también proporcional. Otros 12 escaños se distribuyen proporcionalmente a escala nacional y otros 50 escaños se otorgan al partido que obtenga mayor número de votos. El voto es obligatorio para los ciudadanos mayores de edad hasta los 70 años.

Grecia adoptó la proporcionalidad entre votos y escaños sabiendo que con ello habría un excesivo fraccionamiento de partidos y para evitar el vacío de poder legisló la concesión de 40 escaños adicionales al partido mas votado, cifra que posteriormente elevaron a 50. A pesar de estos 50 escaños adicionales «gratuitos» que desautorizan la pretendida proporcionalidad, el partido más votado (Nueva Democracia) no alcanzó en las últimas elecciones nada mas que 108 escaños. Incluso en coalición con el segundo partido más votado (Izquierda democrática), o con el tercero (Pasok), no ha podido alcanzar la mayoría para gobernar.

En Grecia, igual que en España, los políticos se han preocupado más de que la soberanía resida en los partidos políticos y se repartan entre ellos el poder, que en asegurar que haya gobiernos mayoritarios que administren el bien común con la permanente vigilancia ciudadana. En un país occidental la justicia social y la buena administración la quiere todo el mundo y el margen para las ideologías es muy reducido y en todo caso de segunda prioridad.

En los países de mayor progreso social y económico, cada ciudadano puede votar a la persona que desea que le represente y le sirva de enlace para participar si lo desea en las decisiones políticas. Es el principio que asegura que hay gobiernos fuertes, que hay un control efectivo, que los intereses minoritarios están debidamente representados y que hay cauces de comunicación entre los ciudadanos y los políticos sin que haga falta hacer el ridículo en la calle para nada.

 

Indignación y sistema electoral

IndignacionIndignación es lo que lleva a la calle a los ciudadanos como única forma de protesta que prevé nuestro sistema político. La participación política del ciudadano se reduce a delegar en un partido político votando cada cuatro años y a manifestarse de cuando en cuando para desahogarse. No existe forma de canalizar sistemáticamente ideas y propuestas para su debida consideración porque los ciudadanos no tienen representante a quien dirigirse.

La partitocracia suplanta la soberanía popular y facilita que el partido o la coalición en el poder gobierne a su criterio sin censura. Lo que no entiendo de los protagonistas de la indignación es que quieran influir en las decisiones políticas y sin embargo propongan un sistema electoral proporcional que refuerza todavía más la partitocracia. Véase lo que sucede en Grecia donde la proporcionalidad ha conducido a la fragmentación de partidos, a la potenciación de partidos extremistas y a serias dificultades para formar gobierno, sin que los ciudadanos puedan hacer otra cosa que manifestarse.

La forma de canalizar positivamente la indignación es con un sistema electoral en el que los ciudadanos tengan su representante y puedan a través de él participar en las decisiones políticas, que es el de circunscripciones uninominales en las que se elige a un solo diputado. El diputado electo representa a todos los electores le hayan o no le hayan votado, lo que no conoce. A través de él se pueden canalizar críticas y propuestas día a día y el diputado  vota en el Congreso según el sentimiento mayoritario en su circunscripción y si no lo hace así pone en peligro su reelección. Es el sistema que rige en Alemania, Francia, Reino Unido, EEUU y otras democracias de éxito.

Este sistema tiene además la ventaja de que permite gobiernos fuertes que no tienen que comparar votos de partidos minoritarios, sin que por ello las minorías dejen de estar representadas. Los intereses minoritarios están mejor defendidos día a día a través de los auténticos representantes que por votar a un partido minoritario cada cuatro años.  Es también preferible un gobierno fuerte día a día criticado que un gobierno precario con patente de corso por cuatro años.

Nadie vota promesas electorales

promesasNadie vota promesas electorales. Los medios de comunicación y los partidos de la oposición están continuamente machacando sobre si las decisiones de gobierno están o no están de acuerdo con los programas y promesas electorales como si la tarea de gobierno fuera ajustarse a un plan rígido preconcebido de cuatro años de duración. Es decir un programa de gobierno estático de «piñón fijo» que no tuviera en cuenta los nuevos hechos que acontecen.

Para empezar, en España el ciudadano no puede votar a quien desea que sea su representante político sino que tiene que votar a un partido, es decir a una lista de personas que representan a un partido. Solo cabe esperar que el partido elegido gobierne defendiendo lo mejor posible el bien común, porque a partir de la votación el ciudadano ya no tiene la más mínima participación. Este sistema electoral invita más bien a votar en contra, es decir a votar al partido que puede vencer al que consideramos mas nefasto.

Continuando, me gustaría saber el porcentaje de españoles que lee el programa electoral del partido al que vota, porcentaje que me extrañaría fuera superior al 1%. Pero a lo que si están atentos los ciudadanos es a los mensajes de los políticos, tanto del gobierno como de la oposición, sobre los problemas que afectan al bien común, sobre las medidas que se aplican y sobre los resultados que se consiguen. Quienes tengan criterio propio y puedan liberarse de la contaminación mediática, valorarán las decisiones de gobierno según les parezcan adecuadas y no en función de si figuraban o no en el programa electoral.

Todos los gobiernos, de uno u otro partido, han tomado decisiones más o menos acertadas sin ajustarse al programa. La tarea de gobierno no es como la de una orquesta que interpreta una obra fija inmortalizada sino mas bien como la de un barco que tiene que seguir un rumbo maniobrando según el estado del mar. Lo que si tenemos que estar los ciudadanos es bien informados.