Con el paso del tiempo descubres muchas cosas que ignorabas pero que sin embargo podrías haber intuido o deducido. Son enseñanzas difíciles de transmitir que normalmente se aprenden cometiendo errores, porque como dice el dicho popular “no se escarmienta en cabeza ajena”.
Equivocarse es casi un mandato divino porque estamos abocados a tener que decidir sobre nuestros actos, sin tener tiempo suficiente para pensar, mediante reacciones prefabricadas del Subconsciente. Nuestras reacciones están en parte programadas en nuestros genes, en parte son pautas extraídas de nuestras experiencias y en parte son reacciones inducidas subliminalmente por el ambiente y por terceros.
El razonamiento y el pensamiento consciente son posteriores a la acción y sirven para digerir las experiencias y proporcionar al Subconsciente información para poner a punto los reflejos. También para discriminar sobre las influencias externas y sus consecuencias. Pero el razonamiento consciente está siempre cercado por la duda mientras que las reacciones emocionales se manifiestan espontáneamente.
Al final, con el paso de los años, te das cuenta de que la vida es un ejercicio continuo de aprendizaje para comprender la realidad y asimilar las pautas, provisiones y cautelas que guían tus impulsos emocionales.

La conciencia es un misterio. La Ciencia considera que es producto de la información y de las conexiones neuronales del cerebro y que por lo tanto se extingue cuando el cerebro deja de existir. Pero algunos científicos opinan que la conciencia sobrevive al cerebro. El cardiólogo holandés
Vivir en el siglo XXI en occidente es un privilegio que compensa con creces los contratiempos de la vida diaria. No es fácil de entender que quejarse de todo y de todos se haya convertido en el deporte nacional, y que estar indignado y no ver el lado positivo de las cosas sea el estado mental que está de moda. Es cierto que hay muchos motivos de disconformidad en el transcurso de la vida diaria pero hay que ver las cosas con la perspectiva correcta.
La Comisión Europea
La conciencia no se acaba de entender ni explicar y es por lo tanto un misterio, quizás uno de los más profundos de todos los que nos rodean. Así lo entiende Eben Alexander, experimentado neurocirujano norteamericano que hace unos meses ha publicado el libro “
El Yo Autónomo es el poder ejecutivo de la mente. Es uno de los tres poderes de la mente junto con la inteligencia emocional y la inteligencia racional. Decide los actos conscientes movilizando la voluntad, sabiendo que lo que se hace suele ser irreversible y además compromete, en ciertos casos hasta el punto de que puede cambiar el curso de la vida.
Por medio de la inteligencia racional somos conscientes de la realidad que vivimos y analizamos las cosas que suceden a nuestro alrededor. No aporta valoraciones inmediatas que sean de utilidad para reaccionar en el momento, sino conclusiones y criterios elaborados en frío que hay que ir contrastando en el pensamiento.
Soñar es progresar. Los sueños parecen fantasías lúdicas destinadas a entretener el espíritu en la pausa nocturna, algo así como un calidoscopio con el que se pueden generar infinitas vivencias imaginarias.