Hay demasiadas muestras evidentes de obras innecesarias, subvenciones absurdas o interesadas, proliferación de coches oficiales, proliferación de asesores, incremento desproporcionado de funcionarios, corrupción, solape de competencias en las diversas administraciones, ….etc. Bienvenida sea la transparencia del gasto y de las cuentas públicas que está planteando el Gobierno que ya demandábamos el pasado 23 de agosto.
Una vez que las libertades individuales y la justicia social son objetivos ya asumidos por los ciudadanos y los partidos políticos, el mandato prioritario del poder ejecutivo es la honesta, austera y eficiente administración del bien común. Los ciudadanos poco podemos hacer al respecto porque nuestra intervención se limita a votar cada cuatro años, pero vemos que el dinero público se gasta con demasiada alegría, sin la prudencia con la que un padre de familia tiene que administrar su dinero.
Hoy toda la información está informatizada y puede estructurarse de forma que sea fácilmente consultarse a través de internet , pero la información tiene que publicarse sin demora para que su examen no sea una investigación “histórica” como sucede de hecho con los informes del tribunal de cuentas. Especial atención debería dedicarse a las subvenciones, incluyendo las subvenciones “en cascada” que a su vez otorgan los subvencionados. De momento, aun cuando se publiquen en la red los gastos generales del Estado y de las autonomías y ayuntamientos, pocas iniciativas podría tener un ciudadano dado que no tiene representante político, pero dispondremos de datos reales y no simplemente de rumores y con ello el gasto innecesario empezara poco a poco a caer por su propio peso.

Somos esclavos del tiempo. Nuestra vida discurre del pasado hacia el futuro y no podemos dar marcha atrás aunque paradójicamente podamos ver una película al revés. El tiempo es como una flecha que siempre está avanzando, lo que la Ciencia reconoce como un fundamento básico.
El próximo día 23 de abril inauguro una exposición de pintura en el Ateneo de Madrid, en la Sala Prado 19, que será mi décima exposición individual.
El sistema electoral está blindado y el ciudadano no conoce quien es su representante político, sencillamente porque no lo tiene. Los diputados representan a quien les incluyó en la lista y están comprometidos con la disciplina de voto. Ningún ciudadano puede exponer sus puntos de vista ni hacer propuestas porque no tiene a quien dirigirse con el compromiso de ser atendido. Y si no hay representación no puede haber participación.
Hoy se cumple el octavo aniversario de los atentados terroristas del 11-M que acabaron con la vida de 192 personas y dieron un vuelco electoral, lo que con o sin fundamento da margen para la especulación y la sospecha, sobre todo por el empeño en establecer la versión oficial en vez de dejar que la verdad se abriera camino por sí sola. Recuerdo que entonces un amigo me señalaba que estamos artos de ver en las películas el enfoque ortodoxo de considerar como principal sospechoso del crimen a quien resulta beneficiado.
Parece que hay bastante consenso político en que hay que reformar el Senado y dado lo inusual de que haya consenso en algo, no cabe duda de que en él no se hace nada de lo que no se pueda prescindir, es decir que no sirve para nada y se podría suprimir el Senado sin mayor problema.
Hoy se cumple el treinta y un aniversario del 23-F y la información de lo que pasó sigue siendo materia reservada. Si lo que nos han contado del “veintitrés efe” es todo lo que hay, no se entiende porque no se hacen públicos todos los documentos relativos al caso ni porque los protagonistas del evento que todavía viven no cuentan llanamente su experiencia.