Sistema electoral con circunscripciones unipersonales

tanto montaEn un sistema electoral con circunscripciones unipersonales el mapa electoral está segmentado en tantas circunscripciones como diputados a elegir. En cada circunscripción, cada partido político presenta su candidato y el elector vota a uno de ellos, bien sea porque es la persona en quien más confía o porque confía en el partido que le presenta. El candidato que resulta elegido diputado es el representante político de todos los electores de la circunscripción. Este sistema electoral tiene las siguientes ventajas:

REPRESENTACIÓN. Cada elector tiene un representante político y conoce su nombre y apellidos, su dirección postal, su número de teléfono, su e-mail, su whats app, ….etc, y puede dirigirse a él cada vez que lo desee.

PARTICIPACIÓN. Cada ciudadano puede participar día a día en el desarrollo legislativo a través de su representante con sus opiniones y propuestas y el diputado tendrá que defender las posiciones que estime que son mayoritarias en su circunscripción.

MAYORÍA. Este sistema suele producir amplias mayorías, con lo que hay una estabilidad en la legislatura y no se precisan acuerdos onerosos con pequeños partidos que obtienen beneficios derivados de un poder que no han conseguido en las urnas.

REGIONALISMO. Los sensibilidades regionales pueden aflorar en las urnas tanto como los ciudadanos deseen, dado que las circunscripciones siguen un orden geográfico.

MINORÍAS. Los intereses minoritarios de los ciudadanos están mejor representados a través de la participación día a día con cada representante político que delegando en un partido político cada cuatro años.

Este sistema electoral reduce considerablemente el poder absoluto actual de los partidos políticos y da más poder a los ciudadanos. No es una casualidad que sea el sistema que utilizan en las democracias auténticas como las de Reino Unido, Francia, Alemania, EEUU, Canadá, Nueva Zelanda ….etc. Este sistema es la piedra angular sobre la que debe edificarse la regeneración democrática.

4 opiniones en “Sistema electoral con circunscripciones unipersonales”

  1. El reparto proporcional de escaños de la Constitución Española es matemáticamente imposible, como enseñan en las Facultades de Matemáticas. No da todos los escaños enteros y las partes decimales carecen de sentido. La Ley d’Hondt lo arregla rebajando el precio proporcional (excesivo) hasta el mayor valor posible para darlos todos. Es el Reparto Equitativo de la Ley d’Hondt que corrige el Reparto Proporcional, no aplicable a escaños y otras magnitudes discontinuas.
    Ver en Internet «Ley d’Hondt INVERSA».

    1. El reparto proporcional, corregido o sin corregir, presupone la existencia de listas con varios candidatos a elegir de cada lista y un reparto de los escaños entre los partidos políticos. Con dichas listas, quienes se presentan a las elecciones son los partidos y no los candidatos incluidos en ellas, porque en la práctica las listas las confeccionan los partidos con personas de su confianza aunque sean desconocidas para los electores. A partir de ahí, los diputados electos no tienen ningún contacto con quienes les han elegido y el ciudadano no tiene ningún representante concreto con quien pueda establecer contacto para expresar sus opiniones y participar en la medida en que lo desee. Si se dirige a un partido, y yo lo he intentado en diversas ocasiones, no le hacen ni «p…» caso. El ciudadano queda relegado a echar una papeleta en una urna cada cuatro años votando a un partido aunque no le convenza ninguno de ellos.

      Si tuviéramos el sistema electoral que está vigente en los principales países occidentales, el ciudadano votaría a un candidato concreto que puede ser presentado por un partido o puede, en algunos casos, ser independiente. El partido ya no puede presentar un candidato anónimo pero fiel al partido porque corre el riesgo de que no lo elijan. Tiene más bien que presentar un candidato que tenga aceptación entre los electores. El candidato elegido es el representante de todos los electores de su circunscripción, tanto si le han votado como si no, y sus representados pueden establecer contacto con ellos tanto como deseen a lo largo de la legislatura y serán reelegidos la próxima vez en la medida en que hagan bien su trabajo de representar a los ciudadanos de su circunscripción.

      Este sistema de circunscripciones uninominales, también denominado sistema mayoritario, tiene además la ventaja de que produce en la practica amplias mayorías y no unos resultados precarios de los que se aprovechan grupos marginales «vendiendo» caros sus escaños para completar una mayoría que no ha salido de las urnas. Además, aunque haya una mayoría holgada, los intereses minoritarios pueden ser defendidos día a día participando a través de los representantes políticos que tendrán en cada caso que defender las posiciones que plantean sus representados por encima de la disciplina de partido.

      Lo que me parece increíble es que el sistema electoral no sea objeto de debate público cuando es una base fundamental para que haya una autentica democracia.

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