Porque no quieren llamarle rescate

rescateSe entiende porque no quieren llamarle rescate al programa de ayuda a los bancos, si examinamos las cinco acepciones  de la palabra rescatar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua:

1. Recobrar por precio o por fuerza lo que el enemigo ha cogido, y, por ext., cualquier cosa que pasó a mano ajena. Si quien paga es Europa, aparte de considerarnos enemigos, se supondría que es para quitarnos lo que previamente les hemos arrebatado.

2. Cambiar o trocar oro u otros objetos preciosos por mercancías ordinarias. Es decir que nos darían gato por liebre

3. Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión,…. etc. Parece, según precedentes, que la liberación del peligro es a costa de daño, trabajo, molestia y opresión.

4. Recobrar el tiempo o la ocasión perdidos. Efectivamente parece que recobraríamos la situación de hace dos décadas más para mal que para bien.

5. Recuperar para su uso algún objeto que se tenía olvidado, estropeado o perdido. Supongo que sería el manual de la buena administración, o quizás, en sentido figurado, la ética, la moral y la decencia. No estaría mal.

Lo que está por ver es si los políticos europeos son diferentes o son más de lo mismo.

Las agencias de calificación

agencias de calificaciónLas agencias de calificación valoran todo lo que les pongan por delante, ya sean países, bancos, empresas, activos, fondos de inversión, productos derivados….etc., y sus calificaciones suelen ser noticia de primera plana mas cuando rebajan un rating que cuando lo elevan, sobre todo cuando lo rebajan en tres escalones. Esta autoridad de decir lo que es bueno y lo que es malo no proviene de su ciencia infusa ni de disponer de información suficientemente extensa y relevante, sino que se edifica sobre las disposiciones legales que desautorizan a los fondos de pensiones invertir en activos de baja calificación.

No es fácil de entender porque este rol de calificar está reservado a tres agencias privadas, dos de ellas de raíz norteamericana con una cuota de mercado del 90%. Es evidente que las calificaciones que otorgan no pueden estar basadas en un conocimiento exhaustivo de la realidad de lo que valoran porque para ello tendrían que disponer de verdaderos ejércitos de agentes del máximo nivel lo que no es el caso. A la vista está el fiasco de la alta calificación de los productos estructurados que tumbaron hace cuatro años a un famoso banco de inversión estadounidense, calificación que pondría en duda cualquiera que tenga suficiente información al respecto y un poco de criterio.

Entiendo que las calificaciones que otorgan las agencias se consideran meras opiniones, que está muy claro que lo son, pero no entiendo porque una meras opiniones son tan determinantes para el orden económico mundial ni porque los gobiernos asumen este rol de las agencias de calificación y no revisan la legislación que les concede esta autoridad.

Los integristas controlan férreamente a los miembros de su secta

El integrista vende su verdad como un orden social ya diseñado que hay que imponer, y niega a las personas la posibilidad de modificarlo. El que lo sigue encontrará su paraíso, mientras que el que se queda fuera es un hereje merecedor de castigo y siempre vivirá el drama de la persecución. El integrista aparenta seguir los modos de vida que predica que están rodeados de ritos que absorben los sentidos de sus seguidores.

La entrada en la secta está abierta en principio a todos los que tienen inquietudes, pero una vez dentro está prohibida la disidencia, y hay un aparato de represión que hace muy difícil abandonarla. El integrista cuida de que haya siempre un clima de tensión dramático para el que discrepa, para que entiendan los adeptos que no pueden tener ideas propias porque son meras moléculas del tejido de la secta.

El peligro de las sectas integristas

sectaLas sectas presentan su cara más amable a quienes quieren incorporar como miembros. Si alguien nos ofrece una visión trascendente de la sociedad humana, y pretende influir en nuestra forma de pensar para comprometernos con valores y principios, hasta el punto de que su cumplimiento sea lo más importante en nuestra vida, tenemos que comprobar como primera medida que esto se produce en un ambiente de debate en el que tenemos nuestra libertad asegurada, porque es muy posible que estemos en peligro de entrar en una secta.

Aunque estemos convencidos de ser dueños de nuestros actos, no por ello podemos confiarnos, porque las apariencias son siempre positivas para quien se encuentra avanzando en el camino de entrada en una secta. Y este camino no tiene fácil retorno.

La secta es un colectivo de esclavos barato y dócil que está al servicio de los intereses de sus dirigentes. Su discurso no aporta valores humanos que ayuden a un progreso real espiritual, sino visiones finalistas que tienen la falsa apariencia de que merece la pena seguirlas para “arreglar el mundo”, acompañadas del mensaje de que el paso por la vida es puro sacrificio.

La tensión emocional excesiva acelera el deterioro orgánico

tension emocionalLa excesiva tensión emocional acelera el deterioro orgánico y puede ser causa de enfermedades difíciles de prever, porque hace daño poco a poco. Los problemas mentales somatizan en problemas orgánicos como si el cuerpo fuera el pararrayos en el que descargan.

Es de lo más normal que las personas llevemos una vida sedentaria con escasa tensión física pero con exceso de tensión emocional. Todos sabemos que para mantener el organismo en condiciones hay que hacer ejercicio y que el exceso de tensión física no es un problema porque el cansancio obliga a descansar y relajar los músculos. Sin embargo, también es normal que vivamos con un exceso de estrés, pero en este caso la tensión emocional excesiva es difícil de controlar porque no avisa.

Al contrario que el ejercicio físico, que tendemos a no hacerlo en la medida necesaria, la tendencia del ejercicio mental es de acumular tensión en la conciencia y vivir con estrés. El agobio de las cosas de las que hay que ocuparse y las relaciones sociales y sentimentales cargan la tensión emocional y hay que saber descargarla al ambiente antes de que la absorba el cuerpo y produzca daños irreparables.

El pensamiento estimula la imaginación creadora

pensamientoEl pensamiento es una convulsión constante en la que se forman y conectan las ideas, un latido continuo que da vida a nuestra visión de la realidad para decidir y reflexionar sobre los actos y experiencias. No es útil pensar en lo que ya ha sucedido, porque el cerebro ya lo hace de forma automática sin tener que dedicar atención consciente. Mas bien hay que pensar en los proyectos de futuro, en los que las de ilusiones y el deseo pueden hacer fermentar en la conciencia la imaginación creadora.

El pensamiento se acelera cuando estamos en tensión y se remansa en la quietud y el silencio. Podemos abarcar zonas amplias de conocimiento, como el agua que baña una llanura, o podemos centrarnos en cosas concretas. Las cuestiones de amplio alcance elevan y relajan el pensamiento mientras que las cosas concretas generan tensión.

Dar demasiadas vueltas a las cosas hace perder tiempo y frena el ritmo del pensamiento por detrás de los acontecimientos, mientras que hacer las cosas sin pensar obliga a poner atención en lo inmediato y produce estrés. Para ajustar el ritmo más conveniente de pensamiento hay que adoptar en cada circunstancia la actitud mental más adecuada.

El juego limpio es una ley universal

juego linpioEl juego limpio es la ley de la gravedad de la conducta, pero igual que la luz curva su trayectoria con la masa, el juego limpio lo distorsionan las personas.

En un mundo ideal en el que todos fueran con la verdad por delante, sólo se acabarían imponiendo cosas razonables. Quien no juega limpio no inspira confianza ni a sus más directos compañeros o amigos. Quien actúa con nobleza suele quedar satisfecho de lo que hace y la gente lo agradece aunque tenga otros puntos de vista y no apruebe sus actuaciones. Otra cosa es que consiga resultados prácticos.

Suele ser compatible defender intereses y hacerlo con ética, aunque hay ocasiones y ambientes en los que sólo se consiguen resultados con malicia. Hasta en la guerra hay normas internacionales que previenen contra el uso de armas inaceptables.

La ética inspira confianza y facilita las relaciones con las personas aunque piensen de otra forma o tengan intereses diferentes. La conducta humana incluye reacciones emocionales que a menudo se separan de la ética, pero siempre hay margen para analizar los hechos en frío y reflexionar para consumo interno.

La primera impresión es determinante

primera impresiónLa primera impresión es determinante. Nos puede caer simpática una persona sólo por su aspecto, sin haberla visto de cerca ni haber hablado con ella, pero también puede transmitirnos malas vibraciones.

Las primeras impresiones surgen del sentimiento más que de la razón. Son valoraciones espontáneas sin fundamento, pero predisponen a favor o en contra y después cuesta mucho cambiarlas.

No es fácil saber si la primera impresión es un acierto del instinto y hay que tenerla en cuenta o si hay que ponerla en cuarentena. Solo después de algún tiempo podemos tener motivos más concretos para saberlo.

Protestas callejeras

protestas callejerasProtestas callejeras inútiles tienen lugar después de que hace unos meses elegimos en España un gobierno que tiene el respaldo ciudadano de una mayoría absoluta. Esta por ver si fue una buena elección o si esa mayoría se equivocó, pero entretanto es el gobierno que tiene que dirigir el país y administrar el bien común. El sistema electoral da un margen de cuatro años para que los ciudadanos voten otra vez y decidan mantener el gobierno o cambiarlo.

Ejerciendo la tarea de administrar el bien común, el gobierno está tomando medidas restrictivas para taponar la hemorragia de una deuda creciente generada por gastar bastante más de lo que se recauda. No se cuan buenas son las medidas, pero es evidente que hay que cerrar la herida porque las «transfusiones» son cada vez más caras y existe la amenaza de que se acaben. No es agradable para nadie que haya recortes pero si alguien tiene que decidir evidentemente es el gobierno y en él habrá que confiar. Entretanto, es lamentable que haya tanto «cabecilla» incitando a la gente en los medios de comunicación para que salga a la calle a manifestarse protestando por todo sin tener ni suficiente información ni criterio contrastado de como administrar las cuentas del país. Predican contra las reformas y a favor de seguir gastando más de lo que se tiene, como si el dinero lloviera del cielo.

Pero no solo hay mucho indocumentado opinando de economía sino también gente mal intencionada que vive de subvenciones del Estado y pretende que quien administra el bien común haga lo que a ellos les interesa. Es evidente que no pueden gobernar desde la calle y que lo que están defendiendo son sus privilegios. Van además mucho más allá de protestar las medidas del gobierno pues no puede interpretarse de otra forma la proliferación de banderas nostálgicas de la segunda república que parecen pedir volver a la España de la alpargata.

Sea Monarquía o sea República, el ordenamiento del Estado hay que hacerlo en el Parlamento con amplia mayoría y no en la calle con algaradas populistas ni plebiscitos callejeros. No obstante, hay un fondo de razón en hacer protestas callejeras porque los ciudadanos carecemos de representante político y no podemos protestar ni proponer nada a través de él. Si quienes protestan en la calle se centraran en proponer un sistema electoral que garantizara que cada ciudadano tiene su representante y puede a través de él participar (sistema con circunscripciones uninominales), entonces la presión callejera podría entenderse como un clamor popular que hay que someter a análisis. El simple pataleo por medidas de administración económica es un espectáculo inútil que solo consigue hacer mucho daño al país.

Espirituales

espiritualesLos espirituales están en la etapa más avanzada del progreso. Cultivan y desarrollan su sensibilidad humana porque consideran que es lo más valioso que tienen para asumir la complejidad creciente de la sociedad y resolver los problemas que les angustian. Esta alta valoración de la sensibilidad humana les sitúa en la estación espiritual que es la posición más avanzada de progreso.

Los espirituales son plenamente conscientes de su situación en el entorno que les rodea y de los riesgos y oportunidades. Enfocan sus actuaciones con instinto de progreso porque la sensibilidad para intuir lo que puede ocurrir a largo plazo les da seguridad. Se guían por sus valores y principios, tienen un alto nivel de compromiso social, y asumen sus responsabilidades. Son innovadores y aceptan las nuevas ideas que provienen de la investigación.

Tienen vocación de que sus obras superen el paso del tiempo. Encuadran sus planes en amplios contextos, analizando las consecuencias y la estabilidad a largo plazo. No aceptan que la eficacia o la eficiencia sean fines en sí mismos sino medios para servir a los individuos y a la sociedad para que prosperen de forma sostenible.

Las organizaciones espirituales tienen una estructura ligera pero eficiente, con capacidad de reacción para anticiparse a los hechos. Consiguen su estabilidad a través del perfeccionamiento continuo de sus miembros y del desarrollo de la conciencia colectiva. Sobre esta base sustentan la identidad, la credibilidad y la fama, que son valores que estos colectivos procuran reforzar porque tienen un alto concepto de su propia estima y porque buscan la autorrealización, la trascendencia, y la independencia.