Se entiende porque no quieren llamarle rescate al programa de ayuda a los bancos, si examinamos las cinco acepciones de la palabra rescatar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua:
1. Recobrar por precio o por fuerza lo que el enemigo ha cogido, y, por ext., cualquier cosa que pasó a mano ajena. Si quien paga es Europa, aparte de considerarnos enemigos, se supondría que es para quitarnos lo que previamente les hemos arrebatado.
2. Cambiar o trocar oro u otros objetos preciosos por mercancías ordinarias. Es decir que nos darían gato por liebre
3. Liberar de un peligro, daño, trabajo, molestia, opresión,…. etc. Parece, según precedentes, que la liberación del peligro es a costa de daño, trabajo, molestia y opresión.
4. Recobrar el tiempo o la ocasión perdidos. Efectivamente parece que recobraríamos la situación de hace dos décadas más para mal que para bien.
5. Recuperar para su uso algún objeto que se tenía olvidado, estropeado o perdido. Supongo que sería el manual de la buena administración, o quizás, en sentido figurado, la ética, la moral y la decencia. No estaría mal.
Lo que está por ver es si los políticos europeos son diferentes o son más de lo mismo.

Las agencias de calificación valoran todo lo que les pongan por delante, ya sean países, bancos, empresas, activos, fondos de inversión, productos derivados….etc., y sus calificaciones suelen ser noticia de primera plana mas cuando rebajan un rating que cuando lo elevan, sobre todo cuando lo rebajan en tres escalones. Esta autoridad de decir lo que es bueno y lo que es malo no proviene de su ciencia infusa ni de disponer de información suficientemente extensa y relevante, sino que se edifica sobre las disposiciones legales que desautorizan a los fondos de pensiones invertir en activos de baja calificación.
Las sectas presentan su cara más amable a quienes quieren incorporar como miembros. Si alguien nos ofrece una visión trascendente de la sociedad humana, y pretende influir en nuestra forma de pensar para comprometernos con valores y principios, hasta el punto de que su cumplimiento sea lo más importante en nuestra vida, tenemos que comprobar como primera medida que esto se produce en un ambiente de debate en el que tenemos nuestra libertad asegurada, porque es muy posible que estemos en peligro de entrar en una secta.
La excesiva tensión emocional acelera el deterioro orgánico y puede ser causa de enfermedades difíciles de prever, porque hace daño poco a poco. Los problemas mentales somatizan en problemas orgánicos como si el cuerpo fuera el pararrayos en el que descargan.
El pensamiento es una convulsión constante en la que se forman y conectan las ideas, un latido continuo que da vida a nuestra visión de la realidad para decidir y reflexionar sobre los actos y experiencias. No es útil pensar en lo que ya ha sucedido, porque el cerebro ya lo hace de forma automática sin tener que dedicar atención consciente. Mas bien hay que pensar en los proyectos de futuro, en los que las de ilusiones y el deseo pueden hacer fermentar en la conciencia la imaginación creadora.
El juego limpio es la ley de la gravedad de la conducta, pero igual que la luz curva su trayectoria con la masa, el juego limpio lo distorsionan las personas.
La primera impresión es determinante. Nos puede caer simpática una persona sólo por su aspecto, sin haberla visto de cerca ni haber hablado con ella, pero también puede transmitirnos malas vibraciones.
Protestas callejeras inútiles tienen lugar después de que hace unos meses elegimos en España un gobierno que tiene el respaldo ciudadano de una mayoría absoluta. Esta por ver si fue una buena elección o si esa mayoría se equivocó, pero entretanto es el gobierno que tiene que dirigir el país y administrar el bien común. El sistema electoral da un margen de cuatro años para que los ciudadanos voten otra vez y decidan mantener el gobierno o cambiarlo.
Los espirituales están en la etapa más avanzada del progreso. Cultivan y desarrollan su sensibilidad humana porque consideran que es lo más valioso que tienen para asumir la complejidad creciente de la sociedad y resolver los problemas que les angustian. Esta alta valoración de la sensibilidad humana les sitúa en la estación espiritual que es la posición más avanzada de progreso.